“A San Fermín pedimos, por ser nuestro patrón, nos guíe en el encierro, dándonos su bendición”. Este cántico que aquí recogemos es el que entonan miles y miles de mozos al patrón San Fermín. Lo hacen hasta tres veces cada mañana de encierro del 7 al 14 de julio en los momentos previos a la salida de los toros. Este hecho es solamente una de las curiosidades que depara esta fiesta o costumbre singular, quizás como todas las que se celebran. Sólo que en San Fermín existe el riesgo de morir por asta de toro. Por eso es incomprendida por un sector de la población. También por su excepcionalidad, es aplaudida por gran parte de la misma. Entre ellos, quien escribe. Un servidor vuelve a cumplir, por enésimo año, con la tradición. Un hábito que viene desde la infancia, sin saber muy bien el porqué, pero desde entonces siempre he gozado y disfrutado presenciando cada mañana a las ocho los encierros a través de la televisión (sin desear que haya accidentes por asta de toro). Aún no he tenido la oportunidad ni la ocasión de visitar Pamplona. Me encantaría hacerlo, pero se ha de dar para ello una serie de factores que aún ha sido imposible compaginar. No importa. Mientras tanto, me quedaré con lo que se observa desde la televisión. Ah, ya que estamos, me sumo a las peticiones al patrón. En mi caso el ruego se centra en mejorar la salud de uno, que la dichosa piedra en el riñón me está trayendo más de una complicación. Salud amigo.
“A San Fermín pedimos, por ser nuestro patrón, nos guíe en el encierro, dándonos su bendición”. Este cántico que aquí recogemos es el que entonan miles y miles de mozos al patrón San Fermín. Lo hacen hasta tres veces cada mañana de encierro del 7 al 14 de julio en los momentos previos a la salida de los toros. Este hecho es solamente una de las curiosidades que depara esta fiesta o costumbre singular, quizás como todas las que se celebran. Sólo que en San Fermín existe el riesgo de morir por asta de toro. Por eso es incomprendida por un sector de la población. También por su excepcionalidad, es aplaudida por gran parte de la misma. Entre ellos, quien escribe. Un servidor vuelve a cumplir, por enésimo año, con la tradición. Un hábito que viene desde la infancia, sin saber muy bien el porqué, pero desde entonces siempre he gozado y disfrutado presenciando cada mañana a las ocho los encierros a través de la televisión (sin desear que haya accidentes por asta de toro). Aún no he tenido la oportunidad ni la ocasión de visitar Pamplona. Me encantaría hacerlo, pero se ha de dar para ello una serie de factores que aún ha sido imposible compaginar. No importa. Mientras tanto, me quedaré con lo que se observa desde la televisión. Ah, ya que estamos, me sumo a las peticiones al patrón. En mi caso el ruego se centra en mejorar la salud de uno, que la dichosa piedra en el riñón me está trayendo más de una complicación. Salud amigo.
Ahora que comienza la primera de las operaciones salidas del periodo estival, quiero sumarme desde este espacio a todos aquellos que unen su voz al “altavoz” de la prudencia y precaución en el asfalto. Cierto es que nuestra consciencia al respecto es más que positiva conforme avanza el tiempo. Sólo con mencionar los datos del verano pasado basta para corroborar esta afirmación. 450 personas fallecieron en los accidentes de tráfico registrados en las carreteras durante los meses de julio y agosto de 2008, lo que supone 89 menos que el 2007 y también la cifra más baja desde el año 1964, cuando el parque de vehículos era quince veces inferior al actual. El carné por puntos, el aumento de las medidas de seguridad, la ausencia de permisividad en el asunto… en definitiva, las cuestiones que ya conocemos, puede que sean las benditas culpables de este descenso de las tragedias que por desgracia se sigue cobrando la carretera. Ahora bien, mientras haya personas que pierden la vida en el asfalto no podemos dejar de insistir en el mensaje que desde ese “altavoz” pronunciamos con asiduidad. No se puede ser conformista con esta lacra. Así que precaución, por favor, durante estos meses de tantos y tantos desplazamientos. Por cierto, a coalición con lo que se cita en este post, quiero recalcar algún que otro asuntillo respecto a la movilidad de los vehículos por las distintas calles y arterias de El Viso. Cada vez es más complicado transitar por alguna que otra vía, bien por el “sin sentido” de su sentido, valga la redundancia, o bien por el “atasco” que se monta en segundos por diversos factores. Bajo mi punto de vista, la ordenación del sentido de numerosas calles del pueblo es incoherente. Podemos citar numerosos ejemplos, pero tan sólo extraigo a relucir alguno de ellos. Tenemos un carril reversible en pleno centro del municipio. Resulta que la calle Feria es de sentido único, salvo un tramo de la misma que es de doble sentido. Así que un solo carril dirección Corredera, salvo durante unos metros que ese carril se convierte en dos. Luego está la señalización de semáforos. Quienes salen del semáforo ubicado en calle Santa Ana para tomar la travesía, tienen que esperar (pese a que su semáforo esté en verde) a que terminen de pasar quienes ya se encuentran en la carretera principal una vez que su semáforo (el ubicado en la calle Pozo) también le dio luz verde al paso, pero tuvieron que detenerse ante el semáforo ubicado junto al Edificio Santa Ana, señalizado para el paso de peatones. Repito, son sólo algunos ejemplos. Podría citar más. No estaría mal estudiar en profundidad nuestra movilidad para ejercer una coherente ordenación de las calles y arterias del pueblo. Antes que nada, un poco de historia para enriquecernos y ahondar en el tema para posteriormente opinar al respecto. A ver. El Sáhara Occidental fue una colonia española hasta 1975, cuando Marruecos lo invadió mediante la Marcha Verde. Para entonces, España ya se había comprometido, a instancias de la ONU, a iniciar los trámites de descolonización que contemplaban la convocatoria de un referéndum para la independencia del Sáhara. Sin embargo, la Marcha Verde sorprendió a España en un momento delicado -Franco agonizaba- y optó por sacudirse la responsabilidad abandonando el territorio. El referéndum sigue pendiente de celebrarse. La invasión marroquí obligó a decenas de miles de saharauis a huir desierto adentro hasta territorio argelino, donde levantaron, cerca de la ciudad de Tinduf, campos de refugiados. Exiliados en ese rincón del desierto más duro del planeta, alrededor de 160.000 saharauis sobreviven desde hace 30 años en precarias condiciones esperando regresar a su tierra. Este es el panorama desolador con el que convivimos en este mundo, pese a no s
er consciente de ello. Un total de trece niños saharauis van a convivir durante este periodo estival entre nosotros en El Viso. Un cifra inferior a la de otros años, aunque mayor a las previsiones planificadas en un principio por la asociación de Ayuda al Pueblo Saharaui. Si la situación económica no es ajena a aquellos que más poseen, imagínense para quienes no tienen nada que llevarse a la boca. El pasado jueves estuve en el Centro Social y Cultural de Miraflores, en Sevilla, porque es ahí donde se produce el primer punto de encuentro entre estos niños y sus familiares de acogida cada verano en España. Es en este centro donde cada verano se produce el momento mágico. Es este enclave testigo de ese minuto irrepetible donde se desborda una felicidad absoluta. Al mismo tiempo, mientras observaba y conversaba con algunos de los más pequeñines, me preguntaba ¿por qué? Sí, efectivamente. Por qué el conflicto del Sáhara se alarga ya 30 años. Por qué durante tres décadas sigue habiendo una guerra sin cerrar, un pueblo dividido entre el exilio y la ocupación y una situación de inestabilidad que afecta a todo el Magreb. No debería ser así, pero ocurre. No ha sido hasta que he tenido un contacto directo con los más pequeños cuando en mi interior ha despertado esa inquietud y esa preocupación ante tanta injusticia. El hablar con Mohammed, con Hadi y con otros tantos niños y niñas me ha hecho sensibilizarme al respecto. Desgraciadamente, creo que las posturas irreconciliables de las partes, la poca efectividad de la ONU para llevar a cabo sus resoluciones y la pasividad de la comunidad internacional ante el conflicto explican el enquistamiento del problema. Muchos de mis amistades, de mis conocidos, salieron el pasado 15 de junio a pedir, con toda la razón del mundo, un Betis Libre. Hoy, yo, a través de estas palabras, pido un Sáhara Libre. ¡Ya!
er consciente de ello. Un total de trece niños saharauis van a convivir durante este periodo estival entre nosotros en El Viso. Un cifra inferior a la de otros años, aunque mayor a las previsiones planificadas en un principio por la asociación de Ayuda al Pueblo Saharaui. Si la situación económica no es ajena a aquellos que más poseen, imagínense para quienes no tienen nada que llevarse a la boca. El pasado jueves estuve en el Centro Social y Cultural de Miraflores, en Sevilla, porque es ahí donde se produce el primer punto de encuentro entre estos niños y sus familiares de acogida cada verano en España. Es en este centro donde cada verano se produce el momento mágico. Es este enclave testigo de ese minuto irrepetible donde se desborda una felicidad absoluta. Al mismo tiempo, mientras observaba y conversaba con algunos de los más pequeñines, me preguntaba ¿por qué? Sí, efectivamente. Por qué el conflicto del Sáhara se alarga ya 30 años. Por qué durante tres décadas sigue habiendo una guerra sin cerrar, un pueblo dividido entre el exilio y la ocupación y una situación de inestabilidad que afecta a todo el Magreb. No debería ser así, pero ocurre. No ha sido hasta que he tenido un contacto directo con los más pequeños cuando en mi interior ha despertado esa inquietud y esa preocupación ante tanta injusticia. El hablar con Mohammed, con Hadi y con otros tantos niños y niñas me ha hecho sensibilizarme al respecto. Desgraciadamente, creo que las posturas irreconciliables de las partes, la poca efectividad de la ONU para llevar a cabo sus resoluciones y la pasividad de la comunidad internacional ante el conflicto explican el enquistamiento del problema. Muchos de mis amistades, de mis conocidos, salieron el pasado 15 de junio a pedir, con toda la razón del mundo, un Betis Libre. Hoy, yo, a través de estas palabras, pido un Sáhara Libre. ¡Ya!
Leopoldo de Trazegnies Granda es el autor del libro al que vamos hacer referencia en este artículo. Nativo de Lima (Perú), reside actualmente en Alcalá de Guadaíra. Su fuente literaria tiene su origen en la herencia que recibe del polígrafo iconoclasta Tamaral, cuya biblioteca va a pasar a manos de nuestro protagonista. Antes de ello, este hombre quiso estudiar Derecho en la Universidad de Madrid. Más bien, no quiso sino que estudio dicha carrera universitaria hasta que la abandonó en el quinto curso para dedicarse a la informática. Tras la autoría de diversos relatos, nos presenta ahora estas "crónicas visueñas" donde plasma su visión anecdótica y poética sobre nuestra comarca. Quien escribe está teniendo el placer de leer dicho libro, gracias a la gentiteza de su autor que me lo ha regalado con dedicatoria incluida. Ahora explico el por qué de ello, pero antes, es este servidor quien quiere lanzar al aire una pregunta: ¿por qué en el nombre de su libro recoge el gentilicio de nuestro municipio si él hace referencia en sus historias a toda la comarca? Es lo de menos, porque cuando uno abre las páginas de este libro, de forma paulatina se imagina lo que a través de sus palabras Leopoldo ha vivido por nuestra tierra. Decía antes que he tenido el placer de recibir el regalo de este libro bajo una dedicatoria de dicho autor. Curiosidades del destino, llevaba tiempo atrás en su búsqueda para una entrevista en televisión. No hubo manera de dar con él, pero el día menos pensado, el mundo es un pañuelo en ocasiones, me topé con su figura. Nos presentamos y le conté lo que ahora aquí describo. Por ello, Leopoldo me regaló este libro de cuya lectura disfruto en estos momentos. Aún estoy en sus primeras páginas, cuando lo finalice haré su respectiva valoración. Sea ésta mejor o peor, lo cierto es que me ha ilusionado en demasía el detalle que el destino me tenía preparado. Este peruano afincado en Los Alcores ha recorrido mundo, bastante, y de su sapiencia nos podemos beneficiar todos empapándonos sus "crónicas visueñas".
Los europeos no han querido, no hemos estimado, jugar el encuentro decisivo. Se ha preferido “pasar del tema” antes que ser partícipe de la construcción de una Europa más fuerte y potente desde nuestro voto. Habiendo la participación que ha habido nadie se puede sentir triunfador en estos comicios. La Europa que se va edificar en los próximos cinco años va a ser bajo el anonimato de miles y miles de ciudadanos ignorantes del futuro que nos espera. Europa S.A. Cierto es, cada cosa se ha de llamar por su nombre, que una ingente cantidad de esas mismas personas anónimas no han votado porque aún no han adquirido esa consciencia de Europa, o porque han preferido alejarse de las directrices políticas. Pero deben ser los señores políticos quienes tengan que encauzar a los que se desvían hacia el olvido, conformismo y pasividad. Si no es así es porque no se pretende o persigue tal fin. No sé si ciertamente existe tal voluntad. Prefiero pensar que sí antes que dirigir mi mente a ideas con cierto aire de malicia donde los “ciudadanos de a pie” son tomados como una masa que habla y piensa sobre temas de menor repercusión antes que otros temas que verdaderamente puedan tambalear una ESTRUCTURA.
Dicen los políticos, lo repiten hasta la saciedad, que en política se está para servir a los ciudadanos. Pero también se dice que del dicho al hecho hay un trecho. Caso claro lo tenemos con quien apreciamos en esta fotografía. Ahí lo veis sonriente. Silvio Berlusconi. Con su fortuna, valorada entre 10 y 15 millones de euros, como para no estarlo. La cuestión es cómo ha llegado hasta ahí. Este personaje es todo un magnate y titán de los negocios al que le gusta de sobremanera llamar la atención. Lógicamente, para poseer tanto poder, es cuestión indispensable tener un talento especial para los negocios. Y este hombre lo tiene. ¡Y tanto¡ Quiso, y lo es, ser político, hasta que decidió que para ostentar la totalidad del poder, no basta con ejercer como “político”. También es necesario “meter la mano” en el mundo de la comunicación. Así empezó en la década de los 90 comprando varias cadenas locales de Italia y haciendo una televisión atrevida, más americana. Es peligroso mezclar relaciones de medios de comunicación y política en una democracia. Claro, empezó con la televisión en Italia y comenzó a expandir su dominio hasta llegar a España reuniendo acciones en Telecinco, donde trajo las famosas “Mama Chicho”. Berlusconi es un hombre hecho a sí mismo. No contento con el poder político y de los medios, se abarca en el mundo del fútbol y compra el AC Milán. En definitiva, este hombre es fiel reflejo en nuestra sociedad actual de lo que es la ESTRUCTURA DE PODER, que pasa a convertirse en una unificación entre lo político, lo económico e incluso un intento entre lo judicial, acoplando las leyes a su servicio. Ha sido capaz, ante la parsimonia del sistema, de construir un mundo mediático con su bolsillo, adoptando las leyes a su beneficio. De ahí que se inmiscuya en la política.
Nunca antes en los cerca de dos años de existencia de este blog he escrito sobre el Real Betis. No por nada en especial, sino porque mi pasión futbolística se llama Sevilla FC. Pero esta noche me siento con tal obligación. No tanto la de escribir o la de hablar sobre este consumado descenso a segunda, sino más bien ante la necesidad de alentar, animar y desear, de corazón, a mis buenos amigos béticos, que vuelvan a Primera División lo antes posible. Es lo que pienso, deseo y quiero desde mi condición de sevillista. Amigos béticos, ustedes, esas cuarenta mil gargantas que jornada tras jornada habéis estado ahí, sois los que verdaderamente hacéis beticismo. Por ello es por lo que no merecéis a quienes os dirigen. La ruina futbolística desde que los clubes son SAD reside en caer en manos de dirigentes de tal magnitud, llámese Ruíz de Lopera. Nosotros, los sevillistas, lo aguantamos con un tal De Caldas. ¿Recordáis? Ahora lo sufrís ustedes amigos béticos. Lleváis demasiado soportado. Lo sé. Pero de todo se sale, siempre y cuando, demostréis que el Betis, antes de la llegada de Lopera, sobrevivió, mejor o peor, 87 años. Y así seguirá siendo sin su poder. Son tiempos difíciles. Jugar en Segunda siempre es una desgracia deportiva, más aún en los tiempos que estamos, pero sólo por la masa social de esta entidad, el retorno a Primera será cuanto menos efímera.
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